ELUSA

Jimena Croceri

28 OCT ↭ 29 DIC, 2023

OBRAS EXHIBIDAS

Texto de sala por Maria Carri / PDF ↯

“El agua está entre los cuerpos y en los cuerpos, delante de nosotros y más allá de nosotros, pero también está muy presente este cuerpo en este momento. Las cómodas categorías de nuestro pensamiento comienzan a disolverse. El agua enreda nuestros cuerpos en relaciones de don, deuda, robo, complicidad, diferencia y relación”. Esta frase, que pertenece a la pensadora feminista Astrida Neimanis, enmarca la exhibicion de Jimena Croceri en la Galeria Piedras. Con una serie de obras nuevas en distintos soportes, esta exposición es la primera muestra individual de la artista en la galería y precede su importante participación en el festival Tangente, que tendrá lugar en 2024 en la localidad de St.Pölten, Austria, bajo la curaduría de Joanna Warsza.

Las obras de Jimena Croceri invitan a pensar como el agua. A través de diferentes soportes, ella construye un sistema de reglas, mecanismos arbitrarios en los que plantea un ejercicio de escucha radical que toma al agua como interlocutora de una conversación construida con gestos. Marcando el trazo del agua sobre un lienzo o señalando los caminos de agua que serpentean en un vidrio, Jimena escucha los ciclos hídricos, los acompaña y establece un marco de acción para elaborar posibles respuestas. Las diferentes formas que este proceso adopta a lo largo de la exhibición son la memoria de un diálogo: las obras no son sobre el agua, sino el resultado de una interacción con ella. Al construir un proceso de escucha en el que el agua y el cuerpo humano no son entidades aisladas sino materia interdependiente, la artista propone una nueva relación con lo no humano y, en ese movimiento, cuestiona el antropocentrismo que cimenta la metafísica hegemónica occidental. En Elusa, este nuevo ciclo hidrológico de interdependencia sólo es posible por la presencia de la artista, que genera las condiciones de posibilidad de un aprendizaje que siempre se escapa y demanda nuevas coordenadas de acercamiento.

En muchas sociedades, los ecosistemas acuíferos organizan la cultura, establecen límites geográficos y canales de comunicación, son espacios de encuentro ritual y producción de vida. A su vez, el agua como materia viva ofrece una plasticidad infinitamente mutable. En su fluir, favorece la diferencia, adopta la forma del recipiente, horada los bordes y tuerce la materia. Cuando Jimena entra en contacto con el agua en movimiento, despliega la idea de que cambiar de forma es posible y abre preguntas sobre la posibilidad ontológica de nuevas maneras de ser y estar en el mundo. Pensar desde el agua, en definitiva, es pensar aquello que forma parte del basamento de lo común, aquello que —como en sus esculturas de yeso— une, separa y constituye ese espacio colectivo en el que la diferencia es posible. 

Establecer este tipo de diálogo en el espacio público de una exhibición supone participar en el discurso crítico sobre las formas extractivistas de entender el agua, muchas de ellas inexorablemente enraizadas en procesos históricos de colonización y privatización de la tierra que continúan hasta hoy. En este momento en que el hiperindividualismo parece ofrecerse como respuesta política, las obras de Croceri son espacios de intersección entre una exterioridad humana y una no-humana que, al distanciarse de la noción de agua como recurso, proponen pensar en relaciones de reciprocidad regidas por la solidaridad, la intuición y la escucha. La premisa del proceso de investigación y creación de la artista insiste en que abandonemos toda ilusión posible de que la naturaleza esté separada de la cultura, o, más bien, de que los humanos estemos separados de todo lo que nos rodea. 

Entonces, si los mares, los ríos, las gotas y otros sistemas hídricos pudiesen revelarnos la voluntad de sus actos, ¿qué nos dirían?

—María Carri

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